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El ciempiés pertenece a la familia de los
artrópodos, de la clase de los miriápodos. Existen infinidad de
especies, pero todos tienen en común su cuerpo alargado y estrecho, muy
segmentado y disponen de muchas patas o “pies”. Los ciempiés en
concreto, tienen dos patas por segmento o por anillo, estos anillos
articulados les permite moverse o retorcerse como necesiten. Las
dos primeras patas tienen unas glándulas venenosas. Disponen de
15 a 170 pares de patas, las cuales tienen espinas y uñas. 
Se
alimenta de cualquier tipo de insecto, lombrices y moluscos. Se
trata de un animal predador que devora cualquier insecto que se
arrastre por el suelo. Incluso las hembras deben proteger a sus
huevos de los machos, escondiéndolos y luego dejándolos a su
suerte. El ciempiés es agresivo y no se hecha atrás a la hora de
luchar por su presa, hace uso de su veneno para paralizar a su rival, y
es esquivo por que se entierra en el suelo. Son
terrestres, pero les gusta las zonas húmedas y la oscuridad, en las
épocas de más sequía permanecen prácticamente bajo suelo. Se
encuentran, por todo el mundo, en áreas templadas y tropicales, no
obstante tiene un alto grado de adaptabilidad. Tiene un color marronoso
apagado y presentan muy variados tamaños. Su cabeza dispone
de dos mandíbulas y dos largas antenas que le guían por el espacio,
ya que sus ojos no le ofrecen apenas visión de su entorno, de hecho
algunos ciempiés son totalmente ciegos, según el hábitat en el que
vivan.
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