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Estos reptiles llamados tuátaras reciben su nombre
del maorí y significa “espalda espinosa”. Son propios de las
islas cercanas a Nueva Zelanda. Muestran una diferencia con el
resto de reptiles y es que les gusta el frío, de hecho las temperaturas
superiores a los 25 grados son causa de muerte para los tuátaras, y
pueden sobrevivir en periodos de hibernación de hasta 5 grados
centígrados. 
Se
trata de un animal solitario que durante las horas diurnas descansa y
toma el sol. Es durante la noche cuando sale en busca de
alimento. Su dieta se basa en insectos, huevos y lagartos. Los
tuátaras pueden llegar a vivir hasta cien años y alcanzan la edad
óptima para la reproducción a partir de los diez años. Cada
cuatro años, la hembra tiene el celo. El macho corteja a la
hembra dando vueltas a su alrededor, y éste cambia su aspecto,
volviéndose más oscuro y levantando las espinas de su espalda. La
incubación de los huevos dura unos 15 meses y cada hembra puede llegar
a tener hasta una camada de 19 huevos. El sexo de éstos depende
de la temperatura; sobre los 22 grados existen un 80 por ciento de
posibilidades de que sean machos. A los 20, hay un 80 por ciento de que
sean hembras.
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