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El pez Koi tiene su origen en Asia y pertenece a la
familia de la carpa común. Se trata del pez de estanque más
conocido. Se caracteriza por sus diferentes tonalidades, todas
ellas de colores muy llamativos. Presenta una gran
capacidad de adaptación para el cambio de temperaturas, teniendo en
cuenta que requiere una profundidad mínima de 80 cm. De hecho,
pueden afrontar hasta los 10 grados centígrados bajo cero. 
Su
tamaño cuando es adulto alcanza grandes dimensiones, por ello, se debe
proporcionar un hábitat de al menos 130 litros. En el periodo
entre los meses primaverales y estivales, el koi presenta una mayor
actividad. Es por entonces, cuando la fase de reproducción tiene
lugar y además, es la época en la que deben conseguir mayor peso para
poder afrontar el estado de semi-letargo que se da en los meses más
fríos. Por este motivo, se debe procurar proporcionarles una
alimentación adicional de mayor calidad. Su
alimentación se basa principalmente en los productos que le proporciona
el propio medio, como algas y diversos insectos; libélulas, caracoles
de agua, larvas de mosquito, etc. Su dieta también se puede
componer de los productos comerciales creados para los peces de
estanque, pero es muy importante no dar comida en exceso ya que puede
derivar en futuras enfermedades. Si hay demasiado alimento en el
agua, lo que no se ha consumido se pudre y genera un foco de bacterias. También,
es importante tener en cuenta la calidad del agua. Se debe
atender, por tanto, a los niveles de pH cuyo valor debe ser el 7.
Además, de no tender a sobrepoblar el medio en el que viven, puesto que
la calidad del agua se vería perjudicada.
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