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Se trata de uno de los animales más extraños que
habitan en el mar y pertenece a la familia de los signátidos, como los
caballitos de mar o los peces pipa. Este pez marino proviene de
las costas australianas y se encuentra en aguas templadas no más
profundas de unos 20 metros.
Presenta largas prolongaciones que usa como camuflaje y puede moverse
gracias al impulso que le proporcionan sus aletas pectoral y dorsal,
las cuales apenas se pueden diferenciar ya que son transparentes y se
confunden con sus prolongaciones, resultando un aspecto similar al del
una alga flotando. Su longitud suele ser de unos 45 centímetros y
su alimentación se basa en plancton y algas.

Su técnica de camuflaje es excelente, no sólo por
su aspecto de alga, sino por que también tiene la capacidad de
mimetizarse con el exterior que le rodea, así como poder dirigir los
ojos de forma independiente obteniendo un campo visual mayor.
Cuando se sienten amenazados aumentan de tamaño, de forma que
aparentemente simulan ser más grandes y agresivos.
La hembra deposita los huevos en la bolsa del macho que tiene en el
abdomen y permanecerán durante una seis semanas desde la fecundación,
después resultan varias docenas de crías.
Su único enemigo es el hombre, por capturarlo como animal exótico o
bien por ser arrastrado en la pesca de otros peces.
Desafortunadamente, se ha detectado una considerable desaparición,
también provocada por la contaminación producida por verter desechos
industriales.
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