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Esta ave rapaz se distribuye por casi todo el mundo,
está en el continente europeo, americano, africano y asiático.
Encontramos a la lechuza común, preferentemente en zonas abiertas como
los campos de cultivo y estepas. Se refugia en amplias grietas
de barrancos o bien en espaciosos agujeros de los árboles e incluso en
graneros. Es frecuente que se vean en áreas cercanas a
poblaciones, ya que en este entorno pueden lograr numerosas presas.

Existen subespecies de la lechuza común, como la
que se ubica en las Islas Canarias, denominada Gracilirostris, además
de las que provienen de Europa, las Guttata, cuyo pelaje se muestra más
oscuro y en la zona ventral posee amplias motas. Las lechuzas que
habitan en la península ibérica son más blanquecinas y con menos motas.
Presenta un tamaño de unos 35 cm y alcanza los 300 gramos de
peso. Su actividad la desarrolla durante la noche y por ello
tiene un sigiloso y silencioso vuelo, de manera que no ahuyente a su
presa. Esta ave rapaz se alimenta de ratones y otras aves de
pequeñas dimensiones como los gorriones.
La puesta puede darse de una a tres veces al año, pero normalmente es
una entre los meses de marzo y abril, y de cada una ponen unos 4 e
incluso 7 huevos que se quebrarán pasados unos 34 días. Después
de su nacimiento, los pollos presentan durante unas dos semanas
un plumón que le proporciona una primera protección. Tan sólo
unos 60 días después de nacer, las crías de lechuza se han
desarrollado plenamente. Ocurre que la puesta de huevos no es al
mismo tiempo, si no que los huevos son puestos a lo largo de 2 ó 3
días, por lo que es común que los pollos se coman unos a otros.
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